Espero que a estas alturas ya se haya despertado tu apetito por este nuevo destino, que vamos a devorar juntos en las próximas entradas.
El tiempo es limitado y obliga a dejar algunas cosas pendientes, para dar coherencia a la ruta y aprovecharlo al máximo. Esta es mi planificación por si te sirve de inspiración:
Día 1: Vuelo Valencia-Varsovia con Wizz Air. Tarde en la capital polaca.

Días 2 a 4: Tres días completos para conocer Varsovia. Su centro histórico, reconstruido con gran celo tras la Segunda Guerra Mundial, es hoy Patrimonio de la Humanidad. Indispensable conocer la historia del gran gueto de Varsovia y la resistencia judía frente a la ocupación nazi. Tienes opción de dedicar tiempo a alguno de los magníficos museos de la ciudad, como POLIN. No olvides subir al mirador del Palacio de Ciencia y Cultura, uno de los edificios más altos de Varsovia, y uno de los diez edificios más altos de la Unión Europea, con su mirador de 360 grados. Un recuerdo de su pasado de control soviético. Varsovia es la ciudad de personajes tan fundamentales para la ciencia como Maria Skłodowska, más conocida por su apellido de casada,Curie, poseedora de dos premios Nobel en distintas categorías;de músicos románticos como la diva del piano, Maria Szymanowska, o el aclamado Chopin.


Días 5 a 8: Desplazamiento en tren Varsovia-Gdansk, con tiempo para conocer la ciudad del ámbar (completamente reconstruida tras la segunda guerra mundial), el imprescindible Museo de la Segunda Guerra Mundial. También recomiendo visitar el castillo teutón de Malbork (Patrimonio de la Humanidad) y hacer una excursión a la ciudad balneario de Sopot, en la costa del Báltico. Gdansk es una ciudad de intelectuales y científicos, como el matrimonio de astrónomos Hevelius, el atormentado filósofo Schopenhauer o el inventor del termómetro Fahrenheit. En Gdansk comenzó la Segunda Guerra Mundial y aquí también se gestó el fin de la era comunista con el nacimiento del sindicato Solidaridad y su carismático líder Lech Wałęsa y futuro presidente y premio Nobel.




Días 9 y 10: Desplazamiento en tren a Torun para conocer la encantadora ciudad natal de Copérnico, también conocida como la capital del pan de jengibre. El centro histórico de Torun, que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, atesora el mayor legado de arquitectura gótica de Polonia, reconocido como Patrimonio de la Humanidad desde 1997.


Días 11 y 12: Desplazamiento en tren a Poznan, para disfrutar de su plaza del mercado, con su elegante ayuntamiento renacentista. La catedral más antigua de Polonia, el castillo Imperial acondicionado por los nazis para ser usado como residencia del Führer, y disfrutar, en especial, de su animado ambiente universitario.


Días 13 y 14: Desplazamiento en tren a Wroclaw (Breslavia) para conocer la ciudad de los duendes, y de los mil puentes. Admirar sus bellos monumentos barrocos, como el aula Leopoldina de la Universidad de Wroclaw y asombrarnos ante el inmersivo cuadro circular del Panorama de Racławice.




Día 15: Alquilamos un coche para ir a visitar algunos puntos de interés en los alrededores de la capital de la baja Silesia, como la enorme y extraordinaria Iglesia de la Paz de Jawor construida de madera y Patrimonio de la Humanidad y el castillo de Książ que además de ser uno de los castillos más grandes y suntuosos de Polonia, nos abre paso a un gran enigma, de los más intrigantes que rodean al Tercer Reich, la misteriosa e impresionante obra de túneles del proyecto Riese: 3.200 m2 de túneles y galerías construidos con una finalidad que aún hoy se desconoce. Regresamos a Wroclaw a pasar la noche.




Día 16: Dejamos Wroclaw en coche con destino al castillo de Moszna, en el que nos alojaremos. De camino paramos en la pequeña ciudad de Šwidnica, donde se encuentra la mayor iglesia barroca de madera de Europa, con 1.090 m2, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. En la pequeña ciudad, que fue cuna de la excepcional astrónoma de siglo XVII, Maria Cunitz, nos detuvimos a celebrar el cumpleaños de Javier, antes de continuar hasta el castillo.


Día 17: Tras dar un paseo y recorrer los fotogénicos jardines y el lago en los alrededores del castillo de Moszna, continuamos ruta en coche para dirigirnos a uno de los momentos más sobrecogedores del viaje, la visita al Memorial de Auschwitz Birkenau. Es bastante recomendable que reserves tu visita con antelación, en especial si quieres hacer una de las visitas guiadas (disponible también en español). Se trata de una visita larga de unas 3 horas.

Existe Auschwitz, y por tanto no puede existir Dios.”
Primo Levi (Autor italiano y superviviente de Auschwitz)

Tras la visita continuamos camino a nuestro último destino Cracovia, donde nos despedimos de nuestro coche de alquiler, para recorrer la ciudad a pie.
Día 18 a 21: Cracovia. La ciudad más mágica —y también más turística— de Polonia, bajo la protección de un dragón. La antigua capital de Polonia tiene suficientes atractivos como para dedicarle aún más días. De estos cuatro días, uno lo empleamos en ir hasta Wieliczka, donde nos sumergimos en las profundidades de la tierra para conocer las históricas Minas de Sal que abastecieron de gran riqueza a este territorio y a la monarquía polaca durante siglos. Las minas, declaradas Patrimonio de la Humanidad, son de fácil acceso en tren desde Cracovia. La visita es guiada y existe opción en español. No deberías perdértela.

Desde Cracovia iniciamos el vuelo de retorno a nuestra ciudad con la compañía Ryanair. Regreso a casa con un mosaico de recuerdos y paisajes nuevos para la memoria; una cascada de páginas en mi diario de viajes.
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