Si viajas hasta el Alt Maestrat de Castellón esperando encontrar lo que describen la mayoría de las guías —pueblos medievales llenos de encanto, senderismo, paisaje de interior— sin duda lo vas a encontrar. Pero si te quedas un poco más, si te preguntas de dónde viene el agua que te sirven, por qué el aceite huele distinto, o cómo ha llegado un obrador artesano de chocolate hasta Albocàsser, el territorio empezará a contarte otra historia. Comprenderás que la gastronomía aquí es un legado vivo. Cada bocado y cada trago conectan directamente con una organización territorial que comenzó hace siete siglos, cuando los caballeros templarios y la Orden de Montesa diseñaron no solo las fortalezas, sino los caminos, los pastos y el destino de estas tierras. Una travesía para viajar con los cinco sentidos y la memoria histórica.
Un nombre que lo explica todo. El origen del Maestrat.
Este territorio se llama Maestrat porque durante siglos lo gobernó el Maestre de una orden militar. Ocurrió entre los siglos XIII y XIX, primero sería la legendaria orden del Temple, después su heredera, la de Santa María de Montesa. Dos órdenes que no solo conquistaron y defendieron este territorio de montaña castellonense, sino que lo organizaron, lo distribuyeron y le dieron una forma que todavía hoy permanece en sus caminos, sus fuentes y sus despensas.
En 1233, el caballero aragonés Blasco de Alagón conquistó Culla a los musulmanes (el mismo del que te hablé en el artículo de Morella). Un año después, Benassal. En enero de 1239 fundó Albocàsser, otorgando carta puebla a treinta pobladores bajo los fueros de Aragón. El territorio pasó por diferentes señoríos hasta llegar a manos del Temple, que llevaba décadas intentando incorporarlo a sus posesiones.
En 1303, la Orden del Temple compró Culla —y con ella Benassal, Atzeneta del Maestrat, Vistabella y otros enclaves de la comarca— por 500.000 sueldos jaquenses. La operación fue autorizada personalmente por el Gran Maestre Jacques de Molay y firmada por representantes templarios de la Corona de Aragón. Fue la última y más cara compra que la orden realizó en la Península Ibérica. El precio era desproporcionado incluso para la época, lo que alimentó desde el siglo XIV especulaciones sobre las razones ocultas que iban más allá de lo estratégico evidente. La duda nunca se ha despejado del todo y ha seguido alimentando la leyenda.

Nueve años después, en 1312, el papa Clemente V disolvió la Orden del Temple. El Alt Maestrat, el territorio más caro del Temple, pasó íntegramente a la recién creada Orden de Santa María de Montesa, fundada en 1317 por el rey Jaime II de Aragón específicamente para absorber las posesiones templarias en el Reino de Valencia.
La Setena de Culla: el nacimiento del cooperativismo medieval
Fueron los caballeros de Montesa quienes organizaron de verdad el territorio. Una parte fundamental deriva de un sistema de organización poco habitual: la Setena de Culla.
En 1345, siete municipios —Culla, Benassal, Atzeneta, Vistabella, Benafigos, Torre d’en Besora y Vilar de Canes— crearon la Setena, también llamada Comunitat de l’Herbatge. Era una entidad supramunicipal que gestionaba de forma conjunta los recursos forestales, ganaderos y las fuentes de agua, comprando los derechos de explotación directamente a la Orden de Montesa. Funcionó durante más de cinco siglos, hasta que las desamortizaciones del XIX la deshicieron. Si buscas el origen del cooperativismo rural en esta comarca tienes que buscarla en el siglo XIV.
El sabor de este territorio forma parte de esta herencia.
Un paseo con memoria: qué ver en el casco histórico de Benassal
El nombre de Benassal tiene origen árabe y significa, según la tradición local, ‘el hijo del mielero’. Es un dato menor pero que dice algo sobre la profundidad de las capas que este pueblo acumula: reconquistado en 1234, administrado por el Temple y después por Montesa, incorporado a la Corona en 1592, bombardeado en 1938. Cada siglo ha dejado algo en las piedras.
De La Mola gótica a las huellas barrocas de Benassal
Desde la oficina de turismo, Joan nos guía en la visita al centro de Benassal. El punto de partida para recorrer el casco histórico es el castillo de La Mola —el núcleo fortificado original, construido entre 1240 y 1250— al que se accede por el portal de la Mola, un arco gótico con influencias árabes levantado a principios del siglo XIV durante la ocupación templaria. La Mola alberga hoy la oficina de turismo, el Museo Arqueológico del Alt Maestrat y el Aula Museo Carles Salvador (un admirado maestro, poeta, gramático y una de las figuras más importantes de la renovación cultural y lingüística valenciana del siglo pasado).


Desde aquí se abren Els Carrerons —los callejones—, el viejo casco urbano medieval: un laberinto de calles estrechas y empedradas que se remontan al siglo XIII. El callejeo no tiene una ruta correcta: tiene muchas, y todas llevan a algún rincón que merece una pausa. Una estructura singular rompe el conjunto: la plaza de toros de Benassal, cuya presencia en un pueblo de poco más de mil habitantes dice algo sobre la vida festiva y la economía que este territorio sostuvo en otro tiempo.

Otro de esos rincones hoy abandonados es la Casa Sánchez Cotanda. La casa data de 1722 y era propiedad original de la familia Miralles, propietarios de los terrenos del Rivet, que la construyeron como residencia de verano en el pueblo. Se trata de una antigua casa señorial con capilla propia adosada, con columnas salomónicas y hornacina. Las dos portadas barrocas que conserva en fachada son de las más trabajadas del casco histórico —un despliegue de ambición arquitectónica en una calle estrecha de un pueblo de montaña que habla de la prosperidad que este territorio tuvo en el siglo XVIII.

La Iglesia de la Asunción estaba cerrada durante mi visita, pero su fachada merece detenerse. La portada barroca data de 1677 y sobrevivió a los bombardeos de 1938. La torre campanario alcanza los 33 metros. El conjunto escultórico en hierro que el escultor turolense José Gonzalvo instaló en la fachada exterior —escenas de la historia de la comarca— puede leerse desde la calle sin necesidad de entrar.

Las torres de Montesa
De las siete torres que tuvo la muralla medieval de Benassal se conservan tres. La Torre de la Presó —con el calabozo medieval en el sótano y la exposición sobre los bombardeos de 1938 en el interior— es la más documentada. La Torre Redona y la Torre d’en Garcés completan los restos del sistema defensivo que la Orden de Montesa levantó para rodear la villa. La Torre Redona, circular y bien conservada, asoma entre las casas del casco antiguo con esa presencia discreta que tienen las cosas que han sobrevivido a todo sin hacer ruido.


El legado cultural de Teresita Pascual
A pocos pasos, en el Carrer Maestro Ajado, el Museu Teresita Pascual guarda la memoria íntima de tres generaciones de la familia Pascual Miralles y su vínculo con Benassal. Jesús Pascual, el abuelo, fue lo que hoy llamaríamos un animador cultural: creó las fiestas de agosto, montó el desfile de las Manolas en carrozas que él mismo decoraba, y coloreaba con anilinas las fotografías que hacía de las escenas que veía en los teatros Ruzafa y Alcázar de Valencia. Su hija Teresita Pascual (1914-1995) fue pintora, retratista al óleo y pastel, enamorada de los paisajes del Maestrat, nos dejó una colección de paisajes que permiten recuperar la imagen de cómo era Benassal antes de que el bombardeo alemán de 1938 borrase muchas de sus casas y calles. Su nieta Maite Miralles fundó en 1978 el Teatro La Estrella y creó los gigantes y cabezudos de las fiestas de Benassal de 1995 como homenaje a su madre, fallecida ese mismo año. La visita es gratuita, pero requiere contactar con la oficina de turismo que tienen las llaves.


Un apunte histórico
Mientras paseas por las tranquilas calles de Benassal cuesta imaginar que este lugar fue escenario de uno de los episodios más desconocidos de la Guerra Civil española. En mayo de 1938, Benassal, junto con Albocàsser, Ares del Maestrat y Vilar de Canes, fue bombardeado por la Legión Cóndor alemana. Las investigaciones históricas coinciden en señalar que aquellos ataques sirvieron para ensayar la eficacia de los bombarderos Junkers Ju 87 Stuka, que poco después adquirirían una triste fama durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante varios días, las bombas cayeron sobre estas poblaciones, alejadas del frente y sin un interés militar relevante. El balance fue de 38 víctimas mortales, una tragedia que dejó una profunda cicatriz en la memoria del Alt Maestrat. Curiosamente, al caer las bombas sobre la zona centro de las poblaciones afectaron más a las casas de las mejores familias, en gran parte partidarias del frente nacional.
Puedes ver el documental Experimento Stuka que narra este incidente poco conocido.
A unos pocos kilómetros del centro urbano, en dirección a Culla se encuentra el hotel donde nos alojamos, el Hotel Novella. A sus pies el Paraje Natural Municipal El Rivet es una razón más para quedarse en Benassal un día más de lo planeado. Dieciséis hectáreas de roble valenciano centenario —uno de los pocos reductos de este bosque que quedan en la provincia de Castellón— con una microrreserva de flora que en primavera se llena de orquídeas silvestres.

Visitas guiadas a Benassal, agua y entorno:
https://marketmaestrat.com/producto/visita-guiada-agua-de-benassal-y-entorno/
En la próxima entrega, nos adentramos en los misterios de las aguas medicinales y la gastronomía de montaña que brota de esta tierra de maestres.
👉 Puedes leerla aquí: Los sabores que definen el Alt Maestrat
Información práctica
Alojamiento
Hotel de Montaña Novella · Calle de Culla, 1 · Benassal
Web: hotelnovella.es · Tel: 964 431 094
Hotel de tres estrellas situado a dos kilómetros del casco urbano de Benassal, en el núcleo de Font d’En Segures. Restaurante de cocina tradicional, terraza, jardín y parking. Base idónea para explorar el eje Benassal-Albocàsser.
Museos y patrimonio
Museu Teresita Pascual · Carrer Maestro Ajado, 4 · Benassal
Web: museuteresitapascual.com · Tel: 964 442 004
Visita gratuita con reserva en la oficina de turismo de Benassal.
Agua de Benassal — Visitas guiadas
Web: aguabenassal.com · Email: touristinfobenassal@gmail.com
Martes a domingo a las 12:30h. Posibilidad de combinar con visita al Rivet y al Aula Museo Carles Salvador.
Información turística de la comarca
Web turismo: altmaestrat.com
Web de Market Maestrat: https://marketmaestrat.com/
Restaurantes recomendados:
Restaurante La Carrasca de Culla. Este ha sido mi favorito. Situado junto a la carrasca centenaria tiene una carta llena de sabores de la tierra y cocinada con mucho cariño con productos de proximidad, muchos de sus propias cosechas, como el estupendo menú de cerezas que tuve la oportunidad de degustar, aprovechando la estación. Imprescindible reservar con mucha antelación.
Restaurante Suquet de Benassal. En pleno centro de Benassal este popular restaurante no se complica la vida, ni decoración, ni finezas, pero eso sí un excelente producto, cocina a la brasa y una gran amabilidad del personal. No tiene web. Plaza del Ayuntamiento, 6. 12160. Benassal.Tf: 643599577

Otros restaurantes:
Restaurante en el propio Hotel de Montaña El Novella. Con inmejorables vistas hacia el valle del Rivet desde el salón y desde la terraza.
Restaurante La Ruta, ubicado en un tranquilo paraje rodeado de pinos, en el hotel The Pines cuenta con una carta de carnes y huerta todo a la parrilla de leña, siempre buscando emplear productos locales y de proximidad del Maestrat. Ubicado en un precioso hotel boutique.
Nota de transparencia: Este artículo ha sido elaborado con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico del Gobierno de España, que financió las experiencias descritas. Las actividades forman parte del catálogo de la marca turística Market Maestrat. No existió ninguna contrapartida editorial. Las impresiones, opiniones y consejos que encontrarás aquí son fruto de mi experiencia personal y se expresan con total libertad.



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